lunes, 20 de noviembre de 2006


Sobre el perfil profesional del ecólogo FUPiano

Los ecosistemas reflejan el ambiente físico en que se han desarrollado y los ecólogos reflejan las propiedades de los ecosistemas en los que han crecido y madurado. Todas las escuelas de ecología están fuertemente influenciadas por los genios luci arraigados en el paisaje local. Los ecólogos del “desierto”, que trabajan en países áridos donde las condiciones climáticas influyen sobre comunidades poco organizadas, difícilmente aceptarían como base apropiada para una teoría ecológica, los puntos de vista manifestados (de la estabilidad por diversidad). La vegetación en mosaico de los países mediterráneos y alpinos, sujeta durante milenios a una interferencia humana, ha dado origen a la escuela fitosociologica de Zurich-Montpellier, con Braun-Blanquet como el exponente más representativo de un sistema de descripción de los ecosistemas semejantes al de una clara y cuidadosa teneduría de libros o sistemas de archivos. Escandinavia, con una flora pobre, ha producido ecólogos que cuentan cada yema y cada brote. Es lamentable que la selva tropical, el modelo mas completo y mas complejo de un ecosistema, no sea lugar propicio para la producción de ecólogo. Y resulta que los amplios espacios y transiciones graduales de los paisajes de Norteamérica y Rusia hayan sugerido enfoque dinámico en la ecología y en la teoría del clímax. En esta área el concepto de sucesión, una de las grandes y fructíferas ideas de la ecología clásica, ha sido mejor formulado (Margalef, 1978: 29)

Una lectura del perfil profesional del Ecólogo de la fundación universitaria de Popayán se encuentra con la posibilidad del tridente Investigación, Educación, Gestión. Estas tres partes pueden funcionar, al parecer tanto juntas como por separado. La tendencia general, inclusive desde las propias directrices del programa de Ecologia de Popayán, ha sido claramente hacia la investigación.

Un punto de vista alternativo a esta escogencia y muy seductor para el ámbito laboral y político de la Ecología, es la posibilidad de no separar las competencias del Ecólogo sino por el contrarío mantener una visión holistica desde la perspectiva del tridente Investigación, Educación y Gestión de acción local.

Sobre la autotarjetizacion profesional de los Ecólogos

Una aproximación actual a la tarjeta profesional que reglamente el ejercicio de los Ecólogos debe basarse en un estudio riguroso y prospectivo de la ley colombiana referida a los recursos naturales. El Sistema Nacional Ambiental (SINA) merece una mirada evaluativa y constructiva desde el punto de vista pedagógico. Si bien es cierto que el SINA y en general las normas nacionales de nuestra denominada constitución verde poseen una estructura admirable, su dinámica local pasa prácticamente inadvertida, tanto cuando se aplican las normas, como cuando no se cumplen.

Existe en el país cerca de 2500 “normas Ambientales o Ecológicas”, las cuales son responsabilidad de cerca de 50 instuticiones con competencia ambiental. Aproximadamente la mitad de estos “entes Ambientales” dejaron de existir o nunca han existido (información del profesor Hildier Zamora, encuentro académico en Popayán, 2006)

Parece ser que muchas de las normas llamadas ecológicas no están reglamentadas operativa y técnicamente. Al igual que no lo esta la profesión Ecológica. La cuestión seria ¿Cuáles de estas normas requieren de la participación exclusiva de los ecólogos?.

Estos aspectos merecen de una rigurosa investigación de base como soporte para el desarrollo en general, no deben ser tratados únicamente en su formulación por los Ecólogos o los científicos. Los políticos y legisladores en alianza con los científicos deben construir la exposición de motivos para la profesión de la Ecologia en Colombia, con fundamentos filosóficos, prácticos y emotivos particulares en torno a la solución de algunas de las necesidades científicas y sociales. Una profesión articulada con la legislación nacional para sortear algunas de las inconmensurabilidades de aspectos tan nombrados y poco explicados en la realidad como lo Integral, el Contexto, la Inter(trans)disiplinariedad, el Servicio Social y Ecológico, el Carácter y el Bien Publico, lo holistico, entre otros. Inclusive, teniendo en cuenta la historia del programa de ecología de la FUP y la característica de ser la primera y la única universidad (junto con la Javeriana) que ostenta una carrera de ecología, la ciencia holística, sistémica, interdisciplinaria, ambiental…, la facultad debería liderar el proceso de legitimizacion nacional del ejercicio de las leyes que competen a estos términos.

Desde un punto de vista legitimo, laboral, político y epistemológico intertropical, la Ecología es una profesión científica Holistica, de este modo, debe ser moldeable a las circunstancias de la localidad ante: la búsqueda de soluciones de los diferentes problemas ecológicos o Ambientales locales (Gestión), la reinterpretación local de la postura y las definiciones universales de las ciencias especialistas sobre estos problemas (Investigación) y la reintegración de la sociedad a procesos de participación en la evaluación, seguimiento, recuperación y manejo de los ecosistemas o Recursos Naturales locales (Educación). No podríamos precisar si rotulando de legalidad laboral, aspectos legítimos de la Ecología (entre otros similares a los enunciados como Investigación, Gestión y Educación holistica), estos ganen peso en la sociedad, haciendo mas eficiente y eficaces algunos procesos de desarrollo ecológico y comunitario. Lo cierto es que el camino ganado por los Ecólogos, el parecer, no es muy extenso, desde los esperanzadores inicios de la carrera de Ecología en Colombia en 1983, bajo el contexto internacional del Ecodesarrollo y de importantes eventos mundiales de Ecología en Colombia (Ecolombia 1982, Ecobios 1988, Ecomundo 1991, Ecosistemas Estratégicos 199 ). En esos tiempos el discurso público hablaba de la construcción del campo de acción de la Ecología, discusión que es necesario retomar entrado el siglo XXI.

Legalizar en Colombia, lo que para los Ecólogos siempre ha sido legitimo, es mucho mas coherente que querer hacer legitimo algo por medio de una ley, circunstancia muy común en nuestro medio, donde las normas carecen de un carácter pedagógico. Además esta situación es una oportunidad y un escenario histórico para retomar la discusión alrededor de la evolución de la ciencia ecológica y el holismo. El programa de Ecología de la F.U.P. debe aprovechar y acompañar este proceso fundamentalmente desde el perfil y el pensum profesional que ha formulado para la carrera y el compromiso social propio de una estratégica institución académica.

Sobre Educación ambiental y los ecólogos

La falta de un enfoque sistemático en la Educación Ambiental es ilustrado en los programas escolares. Los miembros de la educación escolar... tienen dificultades en relacionar sus metas a las de otros programas y difícilmente hacen referencia a las experiencias no escolares del estudiante. Schneider sostiene que la Educación Ambiental depende tanto de la integración de las diferentes áreas de estudio científico como de la interrelación entre las diferentes experiencias de socialización y aprendizaje. La Educación Ambiental debería ser basada en estudios comunales, especializados e integrativos de los aspectos sociológicos y biológicos de las mismas. En el cave de los programas de Educación Ambiental escolar, este planteamiento demanda un concepto didáctico mas allá del marco de la didáctica tradicional -incluyendo sus elementos de contenido, intenciones, métodos y recursos- porque el mismo tiene que incluir reflexiones en la motivación de los estudiantes, la organización del aprendizaje, el ambiente local y la opinión pública. En cualquier caso, este planteamiento ayudaría a interrelacionar las experiencias dentro y fuera de la escuela para hacer el aprendizaje más realistico y práctico y para analizar implicaciones de valores en conceptos ambientales (Schleicher 1993 en Álvarez 1994)

Un retorno al camino ganado por la Ecologia de los holistas, no es tardío. La perspectiva de una Ecologia pedagógica en el trópico (línea de investigación en educación Ambiental para ecólogos) es una alternativa para el reconocimiento de las particularidades geográficas y ecológicas, asi como para su reinterpretación como saberes locales al servicio de la educación, la ciencia, la tecnología, la cultura, la economía y todos los componentes del desarrollo.

De estos hechos en parte se deriva la necesidad de formular una nueva unidad de estudio para el campo de acción del ecólogo Intertropical desde la educación Ambiental como una línea de investigación científica exploratoria: esta unidad de estudio propuesta (propiciada) es la “Localidad Ecológica”.

Es la necesidad de revalorar los progresos de la ciencia especialista local, como una premisa inclusive para el desarrollo tecnológico moderno intertropical, actualmente basado en el conocimiento de los ecosistemas de regiones templadas. Tomar en serio una tecnología adaptativa, debe comenzar por el rescate de los saberes locales en geografía y Ecologia latentes en la memoria colectiva de nuestra sociedad o presentes en la bibliografía científica local, contrastados con circunstancias cambiantes y actualizadas. Esto es mas fácil y eficaz desde la educación Ambiental escolar y comunitaria, en las canteras de la sociedad o como dicen los “modernistas y progresistas” en las bases del recurso humano.

Desde esta perspectiva la unidad de estudio de la línea de investigación propuesta para la educación Ambiental, no puede ser el ecosistema. El carácter auto reparable del ecosistema riñe con un análisis propositivo de la realidad que requiere la educación Ambiental.

El ecólogo desde la perspectiva de la investigación científica observa, describe, interpreta, explica la realidad natural y en algunos casos la medida de la injerencia de la sociedad en ella.

El ecólogo desde la investigación en educación Ambiental escolar, reinterpreta las explicaciones de los especialistas, contrastándolas con la cotidianidad del ámbito educativo y comunitario para propiciar nuevas perspectivas teóricas, practicas y emotivas a partir del conocimiento geográfico y ecológico del entorno, esto es el estudio de la localidad ecológica, el cual extiende naturalmente su propuesta como una nueva línea de investigación para el ejercicio de la Ecologia intertropical desde los ámbitos de la educación, la gestión y la investigación. Esto no excluye la concepción de Ecosistema y la necesidad primordial del contacto directo con los mismos, en el proceso de formación “permanente” del ecólogo, por el contrario, incluye la visión ecosistémica en el contexto de las necesidades pedagógicas locales. El ecosistema es el mejor libro.

El punto de vista del ecólogo no es especialista en este caso, por el contrarío es pedagógico, en el sentido que se aproxima, reconoce y recoge los conocimientos y las particularidades geográficas y ecológicas locales trasformándolas en saberes didácticos para la educación Ambiental a través de un proceso básicamente pedagógico y exploratorio de estudio interactivo y permanente de las investigaciones científicas desarrolladas en el área. Esta labor es intrínseca en el ecólogo de la fundación universitaria de Popayán. No existe en nuestro medio, un perfil profesional más acorde con esta ineludible responsabilidad científica y social.

Salvo muchas aunque no suficientes excepciones, los maestros de escuela y los científicos cargan una impronta mental tan eficaz como nefasta. El autoritarismo y/o la disciplina de nuestras escuelas, basado en principios pedagógicos heredados de la catequesis, la inquisición y las cruzadas, mantiene un pesado lastre en los licenciados en general, que los aleja de la posible búsqueda y entendimiento de los conocimientos científicos locales, por demás tan dispersos física y temáticamente. Por otro lado, el paradigma Kantiano de la modernidad, las lentejuelas de la asombrosa tecnología y el productivismo, enterraron las ideas del naturalismo y separaron las ciencias en naturales y sociales, exprimiendo a científicos de ambos bandos, enemistados en omisión, en pos de un desarrollo desarticulado de las verdaderas necesidades cotidianas y satisfactores de la sociedad.

La Conferencia de Belgrado 1975 instituyó a la Educación Ambiental por la demanda del pensamiento global y la acción local y la armonía entre el hombre y la natura. El argumento de que las dimensiones éticas, culturales y económicas determinan de alguna manera los conceptos para la interpretación ambiental y las actitudes sobre el uso del ambiente, soportan el punto de vista holistico y local de la Educación Ambiental (Schleicher, 1989).

Las últimas reflexiones de los científicos en encuentros tan importantes como la cumbre del cambio climático, fían en la educación a mediano y largo plazo, las esperanzas mas reales y aterrizadas para la solución de problemas que las costosas investigaciones de los científicos no han dimensionado holisticamente.

¿Dónde están los ecólogos? La responsabilidad de los profesionales de la más novedosa de las ciencias, que conmovía al mundo con arriesgada imaginación, más que con costosa tecnología, ha decaído internacionalmente en ramas de múltiples especializaciones y desesperanzadoras computadoras que la alejaron de la perspectiva de la totalidad, delegando, entre otras cosas, el esfuerzo de la educación Ambiental a los educadores.

Por si los científicos no lo saben, los problemas evolutivos y contextuales de los ámbitos educativos en general (en los que necesariamente se ha envuelto la Educación Ambiental), son mucho mas graves “naturalmente” y mas manipulados económica y políticamente, que los más oscuros problemas del ámbito científico. ¿Cómo delegar semejante responsabilidad histórica en tan degradado sistema?

Por otro lado, los especialistas en educación Ambiental cuentan con bases pedagógicas y afectivas, muy sesgadas por la impronta mental de su inseparable formación escolar clásica y sobre todo de su formación universitaria preliminar especialista y productivista.

La Ecología se nos presenta hoy como un saber acumulativo, que ha atravesado varias etapas de maduración y que se orienta cada vez más hacia un horizonte de grandes cuestiones de ética y de política (cuestiones locales). En efecto si nos preguntamos por el estatuto de la Ecología, debemos admitir que la disciplina se ha desplazado de la poesía a la ciencia y de la ciencia a la política. De una biología de los ecosistemas, tal como se la definía a principios de siglo, la ecología ha pasado a ser el saber del ambiente, una especie de economía a largo plazo, tal como se la define hoy. Este transito, sin embargo, ha significado no solo un cambio de perspectiva científica o paradigma sino también y sobre todo un cambio de sensibilidad ética, en la medida en que se ha abandonado la contemplación lírica de la naturaleza maltratada o del paraíso perdido, y se ha optado mas bien por una actitud analítica experimental, la investigación de la relaciones entre los seres vivos (incluido el hombre) y sus ambientes vitales. El concepto de Ecodesarrollo ha venido a sintetizar el estado del arte en materia ambiental (…) constituye la gran herramienta teórica para articular desarrollo y conservación, progreso y calidad de vida (Margarita Marino, Gerente General del Inderena 1983, En Ecodesarrollo: 487)

¿Cuáles fueron los principios científicos y políticos fundamentales que aislaron la evolución de la Ecología al estudio de los ecosistemas, dentro de los cuales ha sido tan difícil concebir el papel y la responsabilidad ecológica de la sociedad y de las personas como un todo?, ¿Por qué se freno la aparición de ecólogos, responsables científicamente de la totalidad del entorno inmediato, y se multiplico la producción de especialistas en partes temáticas de la problemática Ambiental? recogiendo de nuevo la frase del maestro Ángel Maya podemos afirmar que “ésta circunstancia tampoco es ingenua, es política”.

Desde su nacimiento la palabra Ecologia trascendió del mundo natural a los ámbitos económicos, culturales, sociales o políticos convirtiéndose en el puente entre ellos, seduciendo con sueños de reformas organizacionales “ecocraticas” sustentadas en el conocimiento científico de la relación del ser humano con el entorno inmediato.

Curiosamente existe en Colombia una legislación que aparentemente ofrece las herramientas para tal efecto. La llamada constitución verde, la ley 99, el SINA y la ley 115 de la educación, por ejemplo, merecen la atención de los ecólogos, para que desde el conocimiento científico de las relaciones del hombre con su entorno, se formulen las reglamentaciones y protocolos necesarios para hacer eficaces estas leyes.

Las relaciones del hombre con su entorno no se deben medir solo en términos de impactos Ambientales. Inclusive muchas de ellas no se pueden medir cuantitativamente, más si se pueden revalorar y cualificar. El ecólogo desde su perfil en la educación, la investigación y la gestión Ambiental o ecológica debe generar perspectivas de la totalidad coherentes con los diferentes contextos, por medio del reconocimiento pedagógico de las realidades particulares de las diferentes “partes” (localidades ecológicas) del ecodiverso territorio nacional. La norma debe adquirir un carácter afectivo y pedagógico para legitimar holisticamente en la sociedad su aparente e ineficaz legalidad actual, el profesional en Ecologia goza instintiva y maquinalmente de esa responsabilidad ineludible en la historia de la evolución de la conciencia.

La investigación como campo de acción de los ecólogos ha formulado sus propias razones y métodos exclusivos de la profesión asumida como pregrado o postgrado, ganando un puesto tan importante en la historia que sus principios no se han quedado estancados en las ciencias naturales, sino que, trascienden a los ciencias exactas (ingenierías) y humanas.

El perfil profesional del ecólogo de la FUP reza como ejercicio profesional y laboral, la educación, la investigación y la gestión del Medio Ambiente. Los ecólogos de la fundación han estudiado en su pensum la estructura histórica que la Ecologia ha construido para si desde el ámbito de la investigación científica. ¿La visión de la educación y de la gestión Ambiental que se puede ofrecer desde la mirada del ecólogo es científica, como lo es su labor investigativa? Mas allá de una extensa y seductora discusión semántica, creo que el ecólogo desde la educación (y la gestión) puede generar nuevos conocimientos anteriormente no registrados por la ciencia (y que tal ves nunca iban a ser registrados), acudiendo a métodos específicos y exclusivos a su formación holistica, que involucren ineludiblemente las bases del método científico alimentado con alternativas probadas en la experiencia laboral local y en las nuevas perspectivas teóricas y legales de la Ecologia para los países intertropicales.

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