
La responsabilidad del Ecólogo en la sociedad ¿nicho o que?
“la escala de valores con que las comunidades Hippies miraban el mundo, debe ser la escala de observación del ecólogo”
Las perspectivas del “nuevo” campo de acción de la Ecologia tan de moda antes de la conferencia de Río de Janeiro, han desaparecido casi totalmente en la involución de la ciencia ecológica para convertirse de nuevo en una rama de la biología, tras los pasos lentos, silenciosos e inicuos del Desarrollo Sostenible. Los profesionales en Ecologia a escala mundial estaban generando una alternativa paralela al paradigma Kantiano de la modernidad que separo las ciencias naturales de las ciencias humanas. Esta alternativa es básica y evidente: el holismo en la ciencia o la ciencia local, la de los inventores naturales, que ahora llaman físicos, ingenieros, biólogos, químicos, etc., etc. La Ecologia se consolidaba como la mas humana de las ciencias naturales, asi como la geografía es la mas natural de las ciencias humanas. Es claro que desde el punto de vista metodológico y operativo la geografía alcanzo mas profundos y mejor fundamentados saberes sobre la naturaleza, que la Ecologia sobre de la humanidad (Deleage)
La geografía termino ofreciendo los mapas detallados para la explotación de recursos humanos y naturales, situación que manejada geoestratégicamente determina las noticias del día en cuanto a cruentas guerras descaradamente disfrazadas en el terrorismo y la democracia, cuando a luz se resalta la importancia del conocimiento en geografía y sus avances como la mas natural de las ciencias humanas.
Por el contrarío, la Ecologia no siguió su emanado precepto, limitándose a interminables estudios sobre biodiversidad y áreas de conservación que descaran su ordenamiento geopolítico en los llamados Patrimonios Naturales de la Humanidad, que poco tienen que ver con el principio “humanístico” enunciado, todo lo contrarío obstaculizan la verdadera apropiación cultural, el arraigo y el sentido de pertenencia que las hambrientas comunidades humanas de los países intertropicales han tenido o pudiesen tener con su entorno.
La responsabilidad del ecólogo en este sentido estaba delegada por la historia, propiciando que los ecólogos recogieran los conocimientos del entorno inmediato para las causas mas sublimes de las comunidades aledañas en un entorno global, pero con principios y propósitos ecológicos y económicos locales, fundamentados científicamente y con participación comunitaria, mitigando los efectos mas claros y penosos de los limites del crecimiento en general y global. Mucho antes y mas allá de los meticulosos informes del Club de Roma de las ultimas décadas, numerosos ecólogos (algunos de ellos inéditos en Ecologia científica) como Henry Thorue, el jefe Seatle, Antonio García o Manuel Quintín Lame anunciaron la fragilidad ecológica y social de los logros fundamentales de las sociedades en camino a la urbanización económica globalizada.
La atención de cada problema ecológico o Ambiental local por un especialista diferente y sin un doliente científico de la totalidad local (el Ecólogo), ha generado la re-atomización en el origen de los conocimientos de la natura, que en ultima instancia es lo que hace inconmensurable al holismo y tortuoso el trabajo del que quisiese apreciar la totalidad.
Kowarrick comentaba en 1970 como los medios de comunicación de masas pueden desviar la atención de los trabajadores urbanos y de los pobres de sus problemas ecológicos específicos (contaminación de la fabrica vecina, falta de agua y salubridad en su entorno…) hacia problemas que comparten con los mas acomodados (contaminación del aire, sobre todo). La especialización profesional o disciplinaria y la socialización institucional de los tecnócratas determinan en gran parte su capacidad para percibir y asimilar nuevos problema, o ampliar el sistema de intervenciones que estiman pertinentes para sus recetas (en Ecodesarrollo, 1983: 306)
Un ejemplo que ilustra la falta del enfoque sistemático de la Educación Ambiental es el caso del enfoque que los ambientalistas dan a la misma. Norton (en Constanza, 1993), argumenta que los ambientalistas insisten en las diferentes fronteras o limites del objetivo del manejo de sistemas -ellos piensan que los limites deben corresponder a limites ecológicos razonables, tales como sistemas naturales de distribución de agua, y que las metas deben ser formuladas en términos ecológicos y no económicos-. Sin embargo en la determinación de los límites es casi imposible determinar que escoger. Las metas por las cuales se establece el manejo de áreas ecológicas inevitablemente envuelven preguntas sobre valores. Dichas preguntas no pueden ser separadas de las preguntas científicas. Aparentemente, el problema al cual se afrontan los diseñadores de programas de Educación Ambiental es el cómo determinar la unidad objetivo del mismo. En la teoría de sistemas esto comúnmente conocido como el problema de las partes y el todo. En otras palabras, los diseñadores de programas Educación Ambiental afrontan dificultades en determinar el área o perspectiva apropiada para la cual diseñar sus programas y cómo los mismos se relacionan al sistema en su totalidad (Álvarez, 1994).
Las ciencias en su dispersión temática han hecho que el todo sea concebido como algo muy grande y las partes como cosas más pequeñas y manejables. Nada mas engañizo y pernicioso que este tácito y aparentemente ingenuo ataque al holismo. Mientras tanto, el pensamiento matemático-especialista que descomplejiza la realidad para entenderla mejor, ha trascendido torpemente su carácter instrumental, queriendo darle sentido a la vida. La responsabilidad de la Ecologia es devolverle a la sociedad la concepción del todo como algo pequeño o comprensible holisticamente, como nuestro entorno inmediato (la casa, el barrio, la cuenca, la ciudad).
La reinserción en la sociedad del “ecólogo-Manejador” de la información técnica y científica para cada “Localidad ecológica” es una necesidad epistemológica urgente. El especialista debe saber tanto y cada vez más de su especialidad, por lo que le es prácticamente imposible reconocer el entorno del fenómeno estudiado como una totalidad, pues su totalidad es el objeto de estudio. Por el contrarío, el holista o ecólogo debe saber tanto de la localidad que le fuese imposible reconocer los detalles de las partes (es decir, estudiar a profundidad una rama de la ciencia como un todo). La suma de las partes o de los detalles, no es igual a la totalidad estudiada por el ecólogo. ¿Como estudiar o dimensionar en la realidad esta totalidad ecológica? Una alternativa es el concepto de “Localidad Ecológica”. De este modo el ecólogo, es “especialista” del entorno inmediato, incluyendo en su rigurosa metodología científica para la búsqueda de nuevos conocimientos, un paso fundamental “protocolario experimental” para la practica del holismo en Ecologia y particularmente en educación Ambiental, este paso es la convivencia en el área del fenómeno estudiado como apoyo a los procesos de desarrollo comunitario, educación, gestión e investigación. Esta convivencia complementada, a posteriori, con la sistematización de los conocimientos técnico científicos permiten construir el concepto de “Localidad Ecológica” para el área donde se vive y se trabaja. De allí en adelante o “hacia todos lados” el Serendipity asoma como la inspiración, esas cosas que no dependen de nosotros y quizás nunca tenga explicación.
El antes, el ahora y el después de la Ecologia
El cambio cultural por generar, es paralelo al cambio que provocara el inminente colapso del sistema actual vaticinado por múltiples especialista y condensado en propuestas esperanzadoras como las promulgadas por el Economista Manfred Maxneff. Estos cambios culturales deben encontrar preparada a la comunidad académica intertropical, por ello las acciones deben enfocarse en trasformaciones del modelo de consumo y del manejo de los recursos naturales, sin que esto involucre la aculturación propuesta por el Desarrollo Sostenible. “Tenemos mucha labor domestica que realizar: es bonita y créanme que no estamos solos. Somos muchos y creo que vamos a lograr también mucho” Maxneff (1998: 86).
Es necesario señalar los sitios por donde se esta desquebrajando el edificio, pero mas allá, es necesario educar para la creatividad cultural (…) un regreso a las circunstancias geográficas y ecológicas en que se construye la cultura. Sin este fundamento ecológico, es imposible construir culturas adaptativas. De la misma manera que se esta hablando del cambio climático y de la necesidad de prepararse para el, debería hablarse de cambio cultural (…) el propósito es estimular el debate (…) probar que los términos (desarrollo sostenible) no son ingenuos, son políticos, Ángel (1996: ).
Una circunstancia que recuerda el contexto histórico del desarrollo de las ciencias y que esta ligado con la expulsión de los intelectuales del debate ecológico y con el dominio en el pensamiento ambiental de la ideología (y los conceptos), que derivó en la formulación del desarrollo sostenible y de los instrumentos actuales-globales que soportan los turbios principios de la conservación y de la biodiversidad como patrimonio de la humanidad, es el superdimensionamiento del termino: Ambiental.
Múltiples ejemplos de reflexiones en este aspecto parecen haber sido olvidadas por la sociedad contemporánea. Numerosos artículos y publicaciones de la etapa del Ecodesarrollo (1960-1990), señalan como el método científico trajo consigo la era de la planificación racional y la solución no política de los problemas, eliminado por ello la necesidad de toda suerte de debate público o deliberación colectiva. En la sociedad tecnocrática, los “especialistas” son quienes deciden de forma “objetiva”, con los medios científicos a su disposición, en el nombre de los altos intereses y sin tener responsabilidad pública en el pueblo. Con anterioridad, a tecnócratas e intelectuales les unía la aspiración de proponer cambios estructurales a las sociedades locales. Ahora los intelectuales son los arquetipos de grupos disfuncionales para el estado tecnocrático. Persistirá el sesgo hacia soluciones planificadas globales estandarizadas para los problemas ecológicos, atenuado por la perplejidad ante la dificultad de relacionar esas soluciones con las sociedades nacionales, fusionadas inextricablemente en el ecológicamente precario estilo de vida trasnacional de desarrollo. Parece necesario realizar un gran esfuerzo de autoanálisis (e intelectual) para que no se frustren las percepciones positivas de los tecnócratas, como la perspectiva desarrollista del pasado, mediante aprehensiones equivocadas relativas a su capacidad de planificar el curso de los cambios sociales (y ecológicos) conflictivos (Marshall en Ecodesarrollo, 1983: 310)
En esencia y en sus orígenes lo Ambiental apadrina y aspira sostener los intereses del desarrollo económico actual, ordenando y protegiendo el manejo del medio biofísico. Lo ecológico se opone, basado en sus principios, al desarrollo económico consumista, aspirando encontrar estrategias de desarrollo propias para cada localidad basadas en sus potencialidades autóctonas, como se expreso en los movimientos contestatarios de los años sesenta (verdadero origen de la ecologia). Esta aparente dicotomía recuerda las discusiones fundamentales entre libre cambio y proteccionismo, que ahora se expresan como globalización y antiglobalizacion, TLC y soberanía alimentaría, biotecnología y agroecología.
El problema Ambiental es del sistema cultural, el problema ecológico es del entorno local, por eso su solución es local y no media en ella el sostenimiento de los logros económicos actuales basados en el abuso de los recursos naturales.
A partir de la cumbre de Estocolmo en los años setenta, (pero sobre todo en la cumbre de Río, auspiciada por la BMW)) el término medio ambiente fue redefinido, con un poco de ingenuidad (¿) ante las perspectivas reales de los problemas denominados comúnmente Ecológicos o del Medio Ambiente. “Más acá” de las discusiones semánticas, epistemológicas y paradigmáticas, uno de los desconciertos fundamentales ocasionados al disgregar en cierta forma el termino Ecologia de los problemas ecológicos y denominar a estos últimos problemas Ambientales, fue el de la responsabilidad sobre estos problemas de una disciplina científica emergente y “especializada” en el estudio del todo: la Ecologia. Esto, por un lado, representaría un problema ecocratico colosal para el orden mundial vigente, un nuevo ente auditor de los recursos. Por otra parte, la sustentación de una “responsabilidad colectiva por los problemas colectivos”, con altruismo tecnocratico, empeñó las inconmensurabilidades de cada una de las ramas del conocimiento como fiadoras de los problemas Ambientales. Finalmente como la responsabilidad del “medio ambiente” es de todos, es de nadie.
Anterior y paralelo a este termino, en los momentos en que se hablaba de problemas ecológicos, surgía una “elite” científica holistica que se formulaba inquietudes y propuestas ante los problemas evidenciados en la relación del hombre con el medio, a través de la investigación científica, en muchos casos exploratoria. Estos científicos eran los ecólogos.
Con el paso del tiempo y con el despertar de la academia ante la impredecible magnitud de sus inventos al servicio del progreso, los científicos acuñaron el termino problemática Ambiental, a los antes denominados problemas Ecológicos, priorizando la razón sistémica sobre la razón local, complejizando lo evidente y buscando un balance Ecológico hipócrita en los impactos biofísicos locales del Desarrollo económico Sostenible. Estos impactos ya no serian atendidos localmente por los curiosos Ecólogos y Ecologistas, sino que desde cada disciplina de la ciencia se impartía la formación Ambiental y se promulgaba la inter(trans)disiplinariedad, siempre mediada por los propios intereses de cada rama, que terminaron rayando en una mediocre postura social y una ingenua actitud ecológica y contextual de la mayoría de disciplinas, inclusive de las disciplinas “específicamente” Ambientales. Prueba de lo anterior es la magnificación de los problemas ecológicos (ahora llamados ambientales), con claridad demostrada en estadísticas sobre recursos naturales y en el olvido de la llamada sensibilización y concientización ecológicas. Los Ecólogos mas adelantados afirmaban a principios de los noventa que el problema ya no era de concientización ecológica, que la gente ya era “conciente”, pues al parecer estaba informada en el contexto de la sensibilización ecológica promulgado desde tres décadas atrás. Se sostenía entonces, que el problema ya era de actitud individual y colectiva de las personas y las empresas corporativas con base en el desarrollo de nuevas tecnologías. Al parecer, pensar eso, fue un gran error local, pues la diversidad de pensamiento y maneras de entender de las personas humanas y corporativas, sumado a sus intereses micro y macroeconómicos del día a día intertropical desviaron la atención de sus corazones y cerebros en busca de dinero y desarrollo económico sostenible. Esta situación fue determinada y posteriormente potenciada a través de los medios de comunicación y la publicidad consumista, que silenciosamente enterraron las ideas románticas y prácticas de un medio ambiente mejor para todos. El nivel de inconciencia y analfabetismo ecológico ha crecido al punto, de que las actitudes de las nuevas generaciones y de las antiguas en el nuevo contexto, carezcan de los elementos teóricos, experimentales y emotivos para un básico raciocinio lógico o abstracto en torno a los problemas ecológicos o ambiéntales. El grado de ignorancia sobre de donde viene el agua que se toma día a día, por citar solo un ejemplo, se ha incrementado directamente proporcional a las nuevas tecnologías. Personalmente nunca le creí a un ecólogo que a finales de los ochenta afirmaba que en el futuro el agua la venderían en bolsitas (chuspa plástica) y botella - y que nadie le volvería a regalar agua a los caminantes, que habría que comprarla.
El problema ya no seria resuelto ni desde el contexto del Ecodesarrollo, ni por un científico “antiespecialista en la integralidad” u holista desde una visión ineludiblemente contextual al guiar su observación a partir de las particularidades del medio analizado (ecodesarrollo) y no desde los marcos de las diferentes disciplinas (desarrollo sostenible), muchos veces obsoletos para el trópico, en cosas tan evidentes como la falta de sincronía entre los tiempos metodológicos y los tiempos reales.
La especialización de las disciplinas Ambientales se basó en intereses creados para sostener logros insostenibles del progreso. La perspectiva de las problemáticas y potencialidades ecológicas del planeta, no goza de una visión holistica. La visión ecológica integral ha ido desapareciendo del discurso público y ahora todos los especialistas saben algo de medio ambiente, acuñando una diferencia confusa, que como las debilidades del desarrollo sostenible, no son ingenuas, son políticas.
Los avances gigantescos y desproporcionados en biotecnología, biología molecular, nanotecnologia… ensombrecen el ya incierto futuro y a la vez sustentan de un modo prolijo, descarado y directo, el orden científico, político y económico mundial. Cuando los "hippies" escribían “no quiero un medio ambiente, quiero uno entero”, no hablaban de matemáticas, se referían era a eso.
La visión Ambiental intertropical, se nutre técnicamente de las ciencias Ambientales, ramas casi todas ellas de la biología, las ciencias naturales o la ingeniería. Su visión política, social, económica o cultural, muchas veces carece de principios epistemológicos y ubicación e importancia metodológica y operativa, pues “son ramas de otras especialidades”. Finalmente los impactos del trabajo Ambiental trascienden solo hasta los ámbitos biofísicos del entorno, sin una verdadera construcción pedagógica de nuevos valores y referentes culturales, económicos, políticos para la sincronización de la sociedad y de la técnica con las realidades ecológicas, genéticas, culturales y naturales del entorno inmediato.
Lo cierto es que desde los ámbitos locales, tanto los problemas como los responsables y aun las soluciones son evidentes. El casamiento forzado entre el sistema económico actual y la Ecologia es un insulto a la formación académica e intelectual de la comunidad científica y educativa en general. Este hecho ha generado un alto grado de impunidad “científica” histórica, actual y “futura” ante la responsabilidad por los daños ecológicos locales (sociales, biofísicos, culturales, económicos, políticos). Por ello la visión de los ecologistas, antes despreciada por la ciencia, se acerca cada vez mas a un planteamiento verdaderamente científico (es decir, sin intereses Ideológicos), mientras las ciencias Ambientales especialistas pierden su carácter social, que en ultima instancia es el propósito de la ciencia.
Las soluciones a los problemas ecológicos locales se estudian y descomplejizan desde la academia especialista universal, pero la solución en si, debe nacer del proceso de interacción social de los nuevos conocimientos científicos locales en virtud de las necesidades básicas de la sociedad y del reconocimiento de los ciclos biofísicos de la naturaleza local, ligándose a ella de una manera especifica. Lo anterior puede ser campo natural de una Ecologia Holistica que se exprese por medio de la Educación Ambiental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario